domingo, 11 de marzo de 2012

Entrevista con la historia de Oriana Fallacci

Acabo de terminar  Entrevista con la historia de Oriana Fallacci, un interesantísimo  libro que recibí como  regalo de mi amigo Saúl Sebastian,  donde se  narran 26 entrevistas de personajes políticos  de diversos lugares del mundo, entre las que  sobresalen   Kissinger, el rey Hussein, Indira  Gandhi y Golda Meir. La narrativa de esta autora  italiana es  fascinante, ya que desde la página 10 te hace pensar ¿Cómo son esas personas? ¿Son más fuertes que nosotros? ¿Más inteligentes que nosotros? ¿Más iluminadas que nosotros? ¿La gente que sobresale genera nuestra admiración o nuestra envidia?
Sin duda alguna la interview que  me quito el sueño, fue la de  Alekos Panagulis (pareja sentimental de Oriana) ya que el describe desde las diversas y macabras tácticas que utilizaban sus enemigos para torturarlo en cautiverio o en la cárcel,  hasta un párrafo  donde publica “Viaje” el poema que Alekos le dedica a Oriana:  Una nave que partía hacia un viaje sin escala, una nave que no cedía nunca a la tentación o a la necesidad de atracar en un puerto, de acercarse a una orilla, de echar el ancla. La tripulación lo reclamaba, a veces lo imploraba, pero el comandante les resistía como a la tempestad y continuaba siguiendo a una luz. La nave era él, Alekos. Y también el comandante era el, y también la tripulación. El viaje era su vida. Un viaje que solo terminaría con la muerte porque nunca  echaría el ancla.
Otra de las partes que me impresiono es cuando Alekos describe como trato de escapar del atentado que el mismo planeo y ejecuto con 5 kilos de TNT +  kilo y medio de C3.
En la vida de este líder hay mucho para  reflexionar, obviamente no aplaudo el coordinar un atentado, pero me impresiona que sea el, la misma persona que después de  estar 47 días a huelga de hambre, alimentándose con tan solo unas gotas de café, escribiera “Quiero” Quiero rezar, de la misma manera que quiero blasfemar. Quiero castigar, con la misma fuerza con que quiero perdonar. Quiero dar, con la misma fuerza con que lo quería al principio. Quiero vencer, puesto que no puedo ser vencido.

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